La carlota de fresa es uno de los postres fríos más deliciosos, vistosos y fáciles de preparar. No requiere horno y su magia está en la combinación de capas de galletas tipo María que se impregnan con una crema suave, acompañadas por el toque fresco y cítrico de las fresas naturales. Es un postre perfecto para cualquier ocasión que rinde muy bien y entra por los ojos desde el primer momento.
Tiempo de preparación: 20 minutos
Tiempo de refrigeración: 4 horas (o toda la noche)
Porciones: 8 a 10 personas
Ingredientes
2 paquetes de galletas tipo María (aproximadamente 30 a 40 galletas)
500 gramos de fresas frescas (lavadas, desinfectadas y sin hojas)
1 lata de leche condensada (aproximadamente 400 gramos)
1 lata de leche evaporada (aproximadamente 350 gramos)
1 paquete de queso crema (200 gramos, a temperatura ambiente)
El jugo de 2 limones medianos (ayuda a espesar la crema de forma natural)
Preparación paso a paso
Preparar las fresas: Separa unas cuantas fresas bonitas para la decoración final del postre. Corta el resto de las fresas en láminas delgadas o rodajas y resérvalas en un tazón.
Hacer la crema: En el vaso de la licuadora, añade la leche condensada, la leche evaporada y el queso crema. Licúa a velocidad media hasta obtener una mezcla completamente lisa y homogénea. Con la licuadora aún encendida a velocidad baja, vierte el jugo de limón poco a poco; notarás que la crema empieza a espesar inmediatamente debido al ácido del limón.
Armar la primera capa: Elige un molde refractario rectangular o cuadrado. Extiende una capa delgada de la crema licuada en el fondo del molde para que las galletas se fijen bien. Luego, coloca una capa de galletas María cubriendo toda la superficie (puedes partir algunas galletas para rellenar los huecos).
Intercalar las capas: Vierte una porción de crema sobre las galletas y extiéndela con una espátula.
Enfriar: Tapa el molde con papel film plástico o de aluminio y llévalo a la nevera durante un mínimo de 4 horas. Lo ideal es dejarlo toda la noche para que las galletas absorban la humedad de la crema, queden completamente suaves y el postre se pueda cortar en cuadros perfectos como si fuera un pastel.
Sirve las porciones bien frías directamente desde el refractario. ¡A disfrutar!
Tiempo de preparación: 20 minutos
Tiempo de refrigeración: 4 horas (o toda la noche)
Porciones: 8 a 10 personas
Ingredientes
2 paquetes de galletas tipo María (aproximadamente 30 a 40 galletas)
500 gramos de fresas frescas (lavadas, desinfectadas y sin hojas)
1 lata de leche condensada (aproximadamente 400 gramos)
1 lata de leche evaporada (aproximadamente 350 gramos)
1 paquete de queso crema (200 gramos, a temperatura ambiente)
El jugo de 2 limones medianos (ayuda a espesar la crema de forma natural)
Preparación paso a paso
Preparar las fresas: Separa unas cuantas fresas bonitas para la decoración final del postre. Corta el resto de las fresas en láminas delgadas o rodajas y resérvalas en un tazón.
Hacer la crema: En el vaso de la licuadora, añade la leche condensada, la leche evaporada y el queso crema. Licúa a velocidad media hasta obtener una mezcla completamente lisa y homogénea. Con la licuadora aún encendida a velocidad baja, vierte el jugo de limón poco a poco; notarás que la crema empieza a espesar inmediatamente debido al ácido del limón.
Armar la primera capa: Elige un molde refractario rectangular o cuadrado. Extiende una capa delgada de la crema licuada en el fondo del molde para que las galletas se fijen bien. Luego, coloca una capa de galletas María cubriendo toda la superficie (puedes partir algunas galletas para rellenar los huecos).
Intercalar las capas: Vierte una porción de crema sobre las galletas y extiéndela con una espátula.
Encima, distribuye una capa de las fresas que cortaste en láminas. Repite este proceso (capa de galletas, capa de crema y capa de fresas) hasta llegar al borde del molde o acabar los ingredientes. Asegúrate de que la última capa de arriba sea únicamente de crema.
Decorar: Decora la superficie del postre con las fresas enteras o cortadas por la mitad que separaste al principio. También puedes triturar un par de galletas María sobrantes y espolvorear el polvo por los bordes para darle un acabado más vistoso.
Enfriar: Tapa el molde con papel film plástico o de aluminio y llévalo a la nevera durante un mínimo de 4 horas. Lo ideal es dejarlo toda la noche para que las galletas absorban la humedad de la crema, queden completamente suaves y el postre se pueda cortar en cuadros perfectos como si fuera un pastel.
Sirve las porciones bien frías directamente desde el refractario. ¡A disfrutar!
