8 Gestos y Posturas que no se deben hacer en una entrevista de trabajo


Cuando las empresas se encuentran ante un candidato cuyas palabras se contradicen con su lenguaje corporal, lo descartan por no ser digno del puesto. Y como dicen por allí “El cuerpo nunca miente”. Por eso hoy te traemos 8 posturas que no debes hacer y las que si debes hacer para que sí te contraten!



1. TOCARSE EL CUELLO: 
Un gesto así revela que la persona es insegura o bien que algo profundamente la está preocupando. En definitiva, el responsable de elegir al personal puede sospechar en ese momento de que se le está ocultando algo importante, por lo que no confiará en el candidato al puesto.

2. SENTARSE CON LAS PIERNAS CRUZADAS 
La mayoría de nosotros estamos cómodos sentados con las piernas cruzadas. Sin embargo, un extraño puede considerar que hemos adoptado una postura a la defensiva. Además, con esta postura, será difícil cambiar de posición sin atraer la atención del entrevistador.

3. SUBIR UN HOMBRO POR ENCIMA DEL OTRO 
Una postura asimétrica revela a una persona débil y, cuanto menos, indecisa. Al adoptar esta postura se corre el riesgo de afectar negativamente a las hormonas y a nuestro sentido del yo, según explica la psicóloga social Amy Cuddy. Cuando nos encorvamos o se hunde el pecho, el nivel de cortisol en nuestro cuerpo comienza a aumentar mientras que el de testosterona disminuye.

4. OCULTAR LAS MANOS 
Las manos, a menudo, revelan nuestro nivel de ansiedad, por lo que inconscientemente queremos ocultarlas de los ojos de los demás.




5. DESVIAR LA MIRADA CUANDO HACES UNA PAUSA 


Las personas tienden a dirigir la mirada hacia la izquierda cuando intentan recordar algo, retroceder en el tiempo. Del mismo modo, la redirigen hacia la derecha para inventar alguna cosa. De este modo, si una persona mira a la derecha, hacia arriba o hacia abajo, y tarda en contestar, quizás entonces no quiere decir la verdad y esté inventando su respuesta. En el otro extremo se sitúa “perforar” al entrevistador con la mirada. Este comportamiento suele ser percibido como agresivo. Por lo tanto, sería mejor limitar el contacto directo con los ojos al 60% del tiempo total y, al hablar, pasar suavemente la mirada de una parte del rostro de tu interlocutor (nariz, frente, labios) a otra.


6. CRUZAR LOS BRAZOS 
Cuando una conversación se vuelve desagradable, defendiéndonos, nos cruzamos de brazos sobre el pecho y corremos el riesgo de perder la buena impresión que se está generando en el interlocutor.

7. SUBIR MUCHO LOS HOMBROS


La “postura de la tortuga” en la que los hombros se levantan y el cuello se vuelve casi invisible demuestra temor e inseguridad. Esa persona, o bien miente, o quizás tema algo, sostiene Joe Navarro. Una postura erguida, por el contrario, nos aporta la apariencia de ser una persona segura de sí misma. Y una pequeña inclinación hacia adelante revela al interlocutor que estamos interesados ​​en la conversación.


8. ARREGLARSE EL CABELLO CON MUCHA FRECUENCIA 

El hábito de arreglarse con frecuencia el peinado genera irritación en nuestro interlocutor. De esta manera, se demuestra que no sabemos controlarnos ni podemos hacer frente a la situación. Para dejar de estar nervioso por este motivo, lo mejor es concentrarse en respirar. Respira hondo y habla mientras exhalas.


L. González 
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