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Si el corazón te late, come chocolate



Si ya sabías que el chocolate negro es el alimento más rico en antioxidantes que existe, te doy la enhorabuena; pero si piensas que lo antedicho es una especie de “cheque en blanco” para ponerse morado de “barritas y sirope”, el gurú deberá entrar en acción.


Para empezar, no todo el género de cacao vale, si lo que buscamos es potenciar nuestra salud. El chocolate con leche, al contener menos del 40% de pasta de cacao, proporciona más azúcares y menos antioxidantes que su coetáneo amargo… restándole mucha potencia al asunto. Precisamente el amargor del chocolate se empieza a notar cuando la concentración en pasta de cacao es superior al 50%. Por ello, siempre es recomendable elegir las variedades del 70% o superiores, para garantizar el efecto salutífero perseguido.


La dosis “terapéutica diaria” es muy sencilla: dos cuadraditos, es decir, 20 gramos de chocolate, debido a que se trata de un alimento densamente calórico y muy concentrado en antioxidantes. Por ello, “la posología” de cada barra de chocolate (100 gramos) deberá repartirse en cinco días. El cacao es un fantástico agente hipotensivo a la vez que mejora la afinidad a la insulina, es decir, que no sólo baja la tensión arterial sino que además mejora la absorción de glucosa. Es uno de los alimentos más ricos en magnesio y cobre que existen. El magnesio es un mineral que actúa como chocolaterelajante del sistema nervioso central, y por ello la gente que se desvela con frecuencia por la noche se ve impulsada, de forma innata, a hacerse con “su dosis” del rico somnífero. El cobre forma parte de una cupro-enzima antioxidante llamada SOD, que nos protege de los radicales libres y de las enfermedades cardiovasculares, aunque las sustancias antioxidantes mayoritarias del cacao no provienen de los minerales, sino de unos compuestos vegetales llamados polifenoles.


Un estudio en el 2005 indicaba que tras la ingesta de una dosis de cacao puro, el nivel de antioxidantes en el plasma sanguíneo aumentaba un 20%, traduciéndose en una disminución significativa de enfermedades cardiovasculares, muy especialmente en las tres primeras horas después de su consumo. Otro estudio observó que los consumidores habituales de chocolate negro mejoraban las cifras de presión sanguínea al tiempo que disminuían un 50% las posibilidades de morir de una dolencia cardiovascular. En cuanto a los nutrientes responsables del bienestar que experimentamos tras su consumo, encontramos principalmente tres: el triptófano, un aminoácido precursor de la serotonina u “hormona del bienestar”; la célebre feniletilamina, una endorfina que mejora el estado del ánimo y cuyo nivel aumenta exponencialmente en el cerebro cuando estamos enamorados; y la anandamida, un neurotransmisor que imita los efectos psicoactivos del THC presente en el cáñamo, haciéndonos sentir paz y buen rollo pero sin acabar “groguis”.

El consejo del Gurú:

"Deja que cada mordisco se deshaga en la boca, para que los antioxidantes liberen su efecto progresivamente; es estupendo para tus dientes y encías. También es bueno para la tos, gracias al alcaloide mayoritario que contiene, la teobromina, el cual es incluso más eficaz que la codeína presente en muchos jarabes para la tos."

elcorreogallego.es